"Yo de mí misma-expulsarme-
si tuviera ese arte-
invencible mi fortaleza
dentro del corazón-"
Emily Dickinson

"Enigmática y retraída, pero rebelde y tenaz,
alejada de todos, y también de la tradición poética
a la que le abocaba su tiempo, Emily Dickinson
fue creando a lo largo de su vida una obra intimista y original"
Silvina Ocampo

Emily Dickinson nació en 1830 en Amherst (Massachusetts) antes conocido como Nueva Inglaterra, en el seno de una familia calvinista acomodada y con influencias en la sociedad de su época, su padre Edward Dickinson era un abogado eminente y diputado en el congreso de Los Estados Unidos, su madre una honorable representante de la sociedad feminista victoriana, una madre de familia ejemplar, un hermano llamado Austin, el mayor y la pequeña de la familia, Lavinia.

Sus estudios en un principio se desarrollaron en la academia de Amherst, y luego en 1847 entró en el seminario femenino de Mount Holyoke, del cual su padre era accionista y fundador, afectada por una fuerte nostalgia de su familia y de su paisaje natal, decidió en 1858 dedicarse a su casa, a cuidar a su madre y a leer intensamente a Emerson, escribió de manera ininterrumpida desde 1858 hasta 1883 su obra poética que estuvo marcada desde 1861 por lo que ella llamaba "mi blanca elección" (lo que significa vestir completamente de blanco y encerrarse casi de una manera total en su habitación), de aquí que la llamaran "la monja blanca de Amherst", "la loca de blanco" y "la extraña de Amherst".

Murió en 1886, con una obra integrada por 1775 poemas, de los cuales no llegó a publicar ni siquiera una decena, después de su muerte, su hermana Lavinia rescató sus textos y fueron recopilados en 1955 por Thomas H. Jonson.

"Morir- sin morir
y vivir- sin la vida
es el más arduo milagro
propuesto por la fe".
c.1865- 1017

Algunos factores importantes se transforman en la raíz de la estética de Dickinson, cambios políticos y civiles (1861-1865 Guerra Civil Americana y el mandato y muerte de Abraham Lincoln), que marcan una cosmovisión agónica y de encierro, no en vano en el comienzo de la Guerra "la blanca elección" de esta autora denota el rechazo a estas nuevas actitudes históricas que van en contra de la manifestación humana de libertad y fraternidad. Es de recalcar que en esta misma época Walt Whitman estaba creando su "Canto a sí mismo" y sus "Hojas de Hierba", una muestra clara de cómo también estos factores conmovieron la experiencia vital de artista y su relación con el medio.

Dickinson en un rechazo frontal a estos cambios históricos, decide retirarse a su cuarto, convirtiéndolo en su mundo, resguardándose de toda la iniquidad y la mezquindad que existían fuera de las puertas de habitación, esta opción se cristaliza en una barrera contra el exterior; pero al mismo tiempo en una cárcel en la que sus ficciones toman vida propia, moldeando toda su visión exterior e interior en una forma de vida ermitaña (aunque con todas las comodidades de la época) que resistía directamente todas las vicisitudes malignas que la rodean, guardándola en una pureza casi virginal que propone un renacimiento del "yo" interno, una nueva creación poética.

La poesía intimista tal como su nombre lo expresa, retrata la cruda realidad interior de algunas almas atormentadas por fantasmas inmateriales y soledades tangibles, las experiencias amorosas que no llegan a buen fin; las percepciones morales; las intuiciones referentes al mundo que se desquebraja y no merece ser vivido, corresponden a esta tradición literaria. Emily Dickinson es una de las principales exponentes de esta tendencia, cabe anotar que así como lo señaló Borges "La más grande Literatura del Siglo XIX se encuentra en Nueva Inglaterra"; el lirismo profundo; las palabras desgarradas; la intromisión de las fuerzas naturales; la umbría representación de la soledad; la contemplación de sí misma y la creación de un universo interior rico y complejo, son características clave en la construcción de su laberinto estético.

Podría estar más sola
sin mi soledad-
tan habituada estoy a mi destino-
tal vez la otra-paz-

podría interrumpir la oscuridad-
y llenar el pequeño cuarto-
demasiado exiguo- en su medida-para contener
el sacramento- de él-

no estoy habituada a la esperanza-
podría entrometerse en-
su dulce ostentación-violar el lugar-
ordenado para el sufrimiento-

sería más fácil
fallecer-con la tierra a la vista-
que conquistar- mi azul península-
perecer-de deleite-.

c. 1862 - 405

En la época entre 1860 y 1862, Dickinson tuvo su actividad poética más fuerte, promediando tres poemas al día, también es la época donde la soledad se hace más profunda y más fuerte, la soledad es aquel sentimiento que expresa la sensación del desarraigo y el abandono en el mundo, se comunica directamente con ese extrañamiento del mundo que convierte a la escritora en un ser plagado de desamparo, de orfandad, un ser que se oculta del sol a través de su poesía, una existencia poética que sólo puede ser un atributo de una ninfa o de una musa (una musa solitaria):

Esta es mi carta al mundo
Que jamás me escribió-
la simple noticia que la naturaleza dio
con tierna amistad

su mensaje está consignado
a manos que no puedo ver-
por amor a ella-dulces- compatriotas-
juzgadme tiernamente-
c. 1862- 441

En el anterior poema se refleja la preocupación de la escritora por la situación que la rodea y clama que comprendan su soledad, ella está informada de los acontecimientos, de todo lo que la circunda, de esas transformaciones de las que se ocultó, extiende desde su confinamiento una encíclica solitaria que expresa su situación y su posición frente al mundo, es crítica de él, critica de las causas perdidas y de la efusión del momento histórico desde su soledad:

Como ojos que miran las basuras-
incrédulos de todo-
salvo del vacío- y quieta soledad-
diversificada por la noche-

sólo infinitos de la nada-
tan lejos como podía ver-
así era la cara que yo miré-
así miró ella misma -a la mía-

no le ofrecí ninguna ayuda-
porque la pena era mía-
la miseria densa tan compacta
tan desesperanzada -como divina

ninguna -se absolvería-
ninguna sería una reina
sin la otra- de modo que-
aunque reinemos- pereceremos-
c.1862- 458

Desesperanzada, angustiada Dickinson retrata su dolor por la guerra fratricida, por esa sangre que corre inocente por los campos, por los que mueren en otras soledades, tan diferentes a la suya, tan diferentes a ese pesar que la consume, consciente de esta decadencia se percata de una manera maravillosa de la fugacidad de la vida, de lo pasajera que es la existencia, de ese hastío infinito que es el estar vivo, de esas formas que se acaban y sólo pueden ser conjuradas en lo eterno, a la luz de ese Dios que se difumina en súplicas que en esa situación desvalida a veces no llegan a Él:

Dios hizo una genciana-
que trató- de ser rosa-
y no pudo-y todo el verano ser rió-
a punto de caer las nieves

surgió una púrpura criatura-
que deslumbró toda la colina-
y el verano ocultó su frente-
y la burla-se aquietó-

las heladas fueron su condición-
el tiriano no vendría
hasta que el norte- lo invoque-
¿Creador-floreceré?
c. 1862- 442

El Dios de Dickinson es al mismo tiempo como ella, un Dios solitario, un abandonado y un desvalido, se aspira a estar con él, a encontrarlo para llenar ese vacío de miseria melancólica y creadora, a veces se siente abandonada, incluso hasta por Dios, ora desesperada, reza y levanta sus puños hacia ese ser que parece no escucharla. Asediada por todo tipo de soledades, escribe:

Es claro- que recé-
¿y a Dios le importó?
le importó tanto como si un pájaro
en el aire-golpeara con su pata-
y gritara dame-
razón- vida-
que no hubiera tenido-sin ti-
más piadoso hubiera sido
en la tumba del átomo dejarme-
alegre, aniquilada, dichosa y muda-
en lugar de esta penetrante miseria.
c. 1862- 376

Dios se muestra distante pero no por eso, deja de ser importante en la obra y en la estética de esta poeta, lo mismo que otros autores contemporáneos a ella realzan una relación con un Dios creador, con un Dios natural que escucha a su manera a esta creación que clama por su presencia, Dickinson no es ajena a esa Naturaleza creada, que la rodea y la llena de complicidad con el cosmos:

Naturaleza es lo que vemos-
la montaña- el poniente-
la ardilla-el eclipse-el abejorro-
no- naturaleza es el cielo-
naturaleza es lo que oímos-
el Bobolink-el mar-
El trueno-el grillo-
no- naturaleza es la armonía-
naturaleza es lo que sabemos-
no tenemos arte para decirlo-
tan impotente es nuestra sabiduría
para tanta simplicidad.
c. 1863 - 668

El clamor general de este tiempo era la revancha de la Naturaleza, el encuentro con aquellas cosas sencillas que rodeaban al hombre, un canto a la armonía interna y externa, un asombro infinito por esas muestras de sabiduría sempiterna, ese descubrir la realeza de la Naturaleza, como una realidad que se debe asumir como una vivencia y un recuerdo:

Guirnaldas para reinas, puede haber-
laureles-para raros grados
de alma o de espada.
¡Ah-pero rememorándome-
ah- pero rememorándote-
naturaleza en hidalguía-
naturaleza en caridad-
naturaleza en equidad-
la rosa ordenó!
c. 1858- 34

La influencia de Emerson es visible fuertemente en múltiples poemas de esta autora, la Naturaleza es fuerza y cohesión, armonía y orden; pero también es aquella que irrumpe con esa infinita soledad, que transforma la visión de la poeta, se introduce en sus pensamientos, en sus creencias; incluso hasta llegar a tener una consciencia propia que se instala como huésped inesperado en su mansión de soledades y silencios:

El viento- golpeó como un hombre cansado-
y como un huésped- "adelante"-
respondí valientemente- entró
en mi habitación-
un veloz- invitado sin pies
a quien ofrecer una silla
era tan imposible como ofrecer
al aire un sofá-

ningún hueso tenía para sostenerlo-
su diálogo era como el simultáneo alboroto
de numerosos pájaros
en una rama superior-

su continente-una oleada-
sus dedos, al pasar
dejaban oír una música- como tonadas
sopladas trémulas en un vidrio-
siguió su visita- aún revoloteando-
luego como hombre tímido
otra vez, golpeó- como una ráfaga-
y yo me volví sola-
c. 1862- 436

La Naturaleza de esto modo, se enmarca en un juego polifónico de soledades que tocan a la puerta de la poeta y la sumergen en un simultáneo silencio que se deja oír a lo largo de la vida ausente y quieta, de una comprensión absoluta del sentido de la soledad que la acompaña y se es inherente.

El estremecimiento interior marca de manera abismal toda la estética en la poesía de Dickinson, soledades angulosas; un Dios aciago y una Naturaleza que invade con su simpleza la complejidad de la mujer artista, son las características esenciales de una obra sui-generis que inspiró a escritoras de la talla de: Virginia Woolf, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco y Silvia Plath.